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Diferencia entre meditación y mindfulness

  • Foto del escritor: Sebastián Porrúa
    Sebastián Porrúa
  • 14 jun
  • 3 min de lectura

Actualizado: 20 jun


La “meditación” es un concepto más amplio que el mindfulness. Se refiere a toda una serie de prácticas de distintas tradiciones que nos permiten calmar, concentrar y examinar la mente.


En la tradición clásica tenemos por ejemplo las meditaciones de Marco Aurelio: pasajes de texto que contienen reflexiones profundas sobre la vida. Esto se corresponde al significado general de meditar como poner la atención en algo como cuando decimos “voy a meditar sobre eso”. Se entiende que es un recogimiento solitario y en silencio donde nos enfocamos en algo.


En el cristianismo las meditaciones son sobre pasajes de la Biblia y los eventos allá relatados. Estas son prácticas donde nos concentramos en esos eventos o ideas, para entrar en contacto con su significado más profundo. A este tipo de meditaciones también se las llama prácticas contemplativas.


También hay meditaciones devocionales, donde el practicante busca rendirse a algo mayor, que puede ser a través del canto o la oración. Por ejemplo los kirtans, o anteriormente, los cantos gregorianos.


En la comprensión más actual, influenciada por prácticas de tradiciones orientales que han ido llegando a Occidente durante las últimas décadas, entendemos meditación sobre todo como prácticas de concentración en la respiración o el cuerpo.


En la práctica de concentración podemos buscar de mantener la atención en la respiración, pero también puede ser un mantra, algunas palabras sagradas, o una imagen, como una deidad. En el cristianismo también hay meditación donde se repite el nombre de Jesús, e incluso las oraciones como el padre nuestro o el ave maría también son una concentración en una serie de palabras.


El "mindfulness" en cambio no es específicamente una meditación. Es una cualidad de la mente que podemos cultivar, desarrollar.  


Esta cualidad es un tipo de atención imparcial. Es una actitud que no juzga. Una observación directa e imparcial que no interfiere en las cosas que observa sino que permite que todo ocurra tal y como quiere. No se reduce a la meditación, podemos caminar con mindfulness, comer con mindfulness, hacer cualquier cosa con este tipo de atención.


Y también hay una meditación mindfulness, que ofrecemos aquí en sesiones y cursos. Es una meditación con la cual cultivamos mindfulness, para luego poder aplicarlo a nuestra vida, vivir con mindfulness.


En la meditación mindfulness comenzamos con una práctica de concentración en la respiración o en las sensaciones corporales, para calmar la mente, y después abrimos la atención a cualquier experiencia que podamos tener con una actitud de mindfulness, sin juzgar los sentimientos que podamos tener, o las sensaciones o los pensamientos. Acogiendo nuestra experiencia en su plenitud, dando espacio, permitiendo que esté ahí. Aceptando nuestra experiencia del momento.


Después podemos aplicar el mindfulness que hemos cultivado en la meditación a nuestro día, estando más presentes y siendo menos reactivos. Nos volvemos además más conscientes de cómo funciona nuestra mente permitiéndonos librarnos de patrones y reacciones automáticas.


Como no estamos juzgando inmediatamente nuestras experiencias tenemos más tiempo para entender qué ocurre. Vemos con más claridad como nos arrastran algunas emociones y nos llevan a responder de determinada manera, vemos como nuestro diálogo interior nos afecta y también nos hace hacer ciertas cosas que no nos convienen, y así vamos conociéndonos mejor.


Así, a través de la atención plena, nos hacemos más conscientes de nuestras historias, pensamientos y patrones de pensamiento, y nos sentimos más libres para seguirlos o no. La idea no es meditar para detener los pensamientos o deshacernos de ellos, sino para tomar conciencia de nuestro pensamiento y darnos cuenta de cuándo nos perdemos obsesivamente en pensamientos impulsados por la ansiedad, el miedo, la ira o el juicio hacia los demás o hacia nosotros mismos. Cuando esto ocurre, nos encerramos en una identidad más pequeña que la verdad de quienes somos y reducimos al otro también a una identidad más pequeña que quien es de verdad.


Así, manteniendo la atención en el momento presente sin juzgarlo, conseguimos ver con más claridad las verdaderas características de los procesos de nuestra mente y cuerpo y comprender quien somos.



Si te interesa practicar la meditación mindfulness visita la página principal de nuestro sitio web para ver las opciones que ofrecemos.


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