La identidad más allá del pensamiento
- Sebastián Porrúa
- 28 feb
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 10 mar
Si te pregunto quién eres tú ¿puedes sentir quien eres sin referirte a tu pasado? No tienes que recordar tu nombre o tu teléfono o lo que te ocurrió hace diez años. ¿Puedes sentir tu presencia, tu ser? No hay pasado ahí. ¿Pero qué es eso? No se puede describir realmente. Sientes lo que subyace, la presencia en ti. Para que esto pueda ocurrir la corriente de pensamientos tiene que retroceder. Es como pedirte si puedes tener una sensación de ti sin pensamientos. Y es que quien eres no tiene una respuesta conceptual, es un sentido de presencia o de ser, y solo puedes sentirlo si aunque sea solo por un momento retrocede la corriente de pensamientos, sin pensar nada por un momento, con la mente quieta. Las percepciones sensoriales siguen activas, ves, escuchas, pero no piensas.
Esa es la quietud inherente que todo ser humano tiene, no tienes que trabajar para conseguirla, no es el resultado de un ejercicio, siempre está ahí. Tu sensación de bienestar tiene que ver con el contacto con esta quietud. La meditación te invita a descansar en ese lugar, a pasar más tiempo en tu presencia viva.




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