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Somos interrelaciones

  • Foto del escritor: Sebastián Porrúa
    Sebastián Porrúa
  • 11 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 4 nov 2025

La meditación no es solo otra herramienta más para sentirnos bien, como lo puede ser hacer ejercicio o comer bien. La meditación incluye la transformación de nuestro modo de ver las cosas, nos ofrece una nueva comprensión.


En el budismo se dice que hay tres marcas de existencia, la transitoriedad, el no yo y la insatisfacción. Son tres comprensiones que, junto con el mindfulness, nos conducen a una nueva manera de ver las cosas.


La comprensión más distintiva del budismo, que la diferencia de otras tradiciones espirituales, es el no yo, la vacuidad. Como va en contra de nuestra intuición y nuestra comprensión más inmediata con frecuencia ha sido malinterpretada, equiparándola al nihilismo o la falta de objetivos o deseos. Una aproximación más correcta es ver que la idea del no yo se refiere a que no somos una entidad separada, aislada, independiente.


Desde este punto de vista el yo no es algo independiente, sólido o permanente, sino que es una amalgama de cosas, de emociones mal procesadas, de interpretaciones de ciertas tendencias, de hábitos y costumbres. Podemos estar mostrándonos malhumorados un tiempo, pero si las causas de nuestro mal humor desaparecen el mal humor también desaparece. Podemos mostrarnos irascibles o pasionales o melancólicos pero esas características cambian.


En el budismo la transitoriedad lo incluye todo, y desde este punto de vista lo que llamas tu yo está siendo creado constantemente por tus relaciones, tus acciones, y puede cambiar con las elecciones que tomas. Estamos siendo constituidos constantemente por la red de relaciones de la que formamos parte, no somos seres independientes viviendo en un vacío y cada elección que tomamos determina como estaremos al momento siguiente.


Si miramos con un poco de detenimiento vemos que la evolución ya nos muestra que estamos todos unidos. En cuanto seres humanos venimos de los mismos antepasados, venimos de los mismos primeros homo sapiens y estos, a su vez, vinieron de otros simios, otros mamíferos, otros vertebrados, otras formas vivas, la primera bacteria. Para que nosotros estemos aquí ahora todo lo que ha ocurrido en la historia del mundo tuvo que ocurrir exactamente tal y como ha ocurrido.


Y no es solo con el resto de seres vivos que estamos unidos, podemos mirar incluso más allá, y ver que nuestro cuerpo está hecho de elementos no humanos. Cada molécula de calcio que forma nuestros huesos estaba en una piedra, un animal, una planta, cada molécula de agua que hay ahora en nuestro cuerpo estaba en un río, en el mar, en una nube, cada molécula de oxígeno que circula por nuestra sangre estaba en el aire, en el viento, en una burbuja. Todo nuestro cuerpo está hecho de elementos no humanos que estaban en otro lugar antes y serán parte de otra cosa más adelante. Estamos hechos de aire, de tierra, de agua, de espacio, de tiempo.


Llevas la Tierra dentro de ti, no está fuera, no es solo el escenario, el entorno, eres parte de la Tierra. Todo lo que está dentro de ti y todo lo que está fuera viene de la Tierra.


Y del mismo modo el árbol que ves tiene dentro la tierra que lo nutre, el agua que circula dentro de él, la luz del sol que entra por sus hojas. Las nubes están dentro del árbol y están dentro de ti y de la naranja que comes. El aire que respiramos es el mismo que respira el resto de seres vivos, el dióxido de carbono que expiramos es respirado por los árboles, la misma molécula que estuvo dentro de nuestro cuerpo está después dentro de una planta.

Es en este sentido que no hay un yo, no hay una entidad separada, aislada, que sea el árbol, y tampoco hay una entidad, separada, que seas tú. Siempre estás relacionado con cosas, y esas cosas forman parte de ti de maneras que no estamos acostumbrados a pensar.


Honrar tu vínculo con la Tierra y con el resto de los seres vivos te hace sentir más integrado, más perteneciente, más acorde con tu verdadera identidad.


La Tierra no es solo nuestra casa, no es solo el planeta más maravilloso del sistema solar, llevamos a la madre Tierra dentro, somos Tierra.


Ser Tierra es conocer la inquietud de ser semilla, la oscuridad de estar plantada, el esfuerzo hacia la luz, el dolor del crecimiento en la luz, la alegría de brotar y dar fruto, el amor de ser alimento para otro ser, el esparcimiento de las semillas, el declive de las estaciones, el misterio de la muerte y el milagro de la vida.

Thich Nhat Hahn



 
 
 

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