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  • Diferencia entre meditación y mindfulness

    La “meditación” es un concepto más amplio que el mindfulness. Se refiere a toda una serie de prácticas de distintas tradiciones que nos permiten calmar, concentrar y examinar la mente. En la tradición clásica tenemos por ejemplo las meditaciones de Marco Aurelio: pasajes de texto que contienen reflexiones profundas sobre la vida. Esto se corresponde al significado general de meditar como poner la atención en algo como cuando decimos “voy a meditar sobre eso”. Se entiende que es un recogimiento solitario y en silencio donde nos enfocamos en algo. En el cristianismo las meditaciones son sobre pasajes de la Biblia y los eventos allá relatados. Estas son prácticas donde nos concentramos en esos eventos o ideas, para entrar en contacto con su significado más profundo. A este tipo de meditaciones también se las llama prácticas contemplativas. También hay meditaciones devocionales, donde el practicante busca rendirse a algo mayor, que puede ser a través del canto o la oración. Por ejemplo los kirtans, o anteriormente, los cantos gregorianos. En la comprensión más actual, influenciada por prácticas de tradiciones orientales que han ido llegando a Occidente durante las últimas décadas, entendemos meditación sobre todo como prácticas de concentración en la respiración o el cuerpo. En la práctica de concentración podemos buscar de mantener la atención en la respiración, pero también puede ser un mantra, algunas palabras sagradas, o una imagen, como una deidad. En el cristianismo también hay meditación donde se repite el nombre de Jesús, e incluso las oraciones como el padre nuestro o el ave maría también son una concentración en una serie de palabras. El "mindfulness" en cambio no es específicamente una meditación. Es una cualidad de la mente que podemos cultivar, desarrollar. Esta cualidad es un tipo de atención imparcial. Es una actitud que no juzga. Una observación directa e imparcial que no interfiere en las cosas que observa sino que permite que todo ocurra tal y como quiere. No se reduce a la meditación, podemos caminar con mindfulness, comer con mindfulness, hacer cualquier cosa con este tipo de atención. Y también hay una meditación mindfulness, que ofrecemos aquí en sesiones y cursos. Es una meditación con la cual cultivamos mindfulness, para luego poder aplicarlo a nuestra vida, vivir con mindfulness. En la meditación mindfulness comenzamos con una práctica de concentración en la respiración o en las sensaciones corporales, para calmar la mente, y después abrimos la atención a cualquier experiencia que podamos tener con una actitud de mindfulness, sin juzgar los sentimientos que podamos tener, o las sensaciones o los pensamientos. Acogiendo nuestra experiencia en su plenitud, dando espacio, permitiendo que esté ahí. Aceptando nuestra experiencia del momento. Después podemos aplicar el mindfulness que hemos cultivado en la meditación a nuestro día, estando más presentes y siendo menos reactivos. Nos volvemos además más conscientes de cómo funciona nuestra mente permitiéndonos librarnos de patrones y reacciones automáticas. Como no estamos juzgando inmediatamente nuestras experiencias tenemos más tiempo para entender qué ocurre. Vemos con más claridad como nos arrastran algunas emociones y nos llevan a responder de determinada manera, vemos como nuestro diálogo interior nos afecta y también nos hace hacer ciertas cosas que no nos convienen, y así vamos conociéndonos mejor. Así, a través de la atención plena, nos hacemos más conscientes de nuestras historias, pensamientos y patrones de pensamiento, y nos sentimos más libres para seguirlos o no. La idea no es meditar para detener los pensamientos o deshacernos de ellos, sino para tomar conciencia de nuestro pensamiento y darnos cuenta de cuándo nos perdemos obsesivamente en pensamientos impulsados por la ansiedad, el miedo, la ira o el juicio hacia los demás o hacia nosotros mismos. Cuando esto ocurre, nos encerramos en una identidad más pequeña que la verdad de quienes somos y reducimos al otro también a una identidad más pequeña que quien es de verdad. Así, manteniendo la atención en el momento presente sin juzgarlo, conseguimos ver con más claridad las verdaderas características de los procesos de nuestra mente y cuerpo y comprender quien somos. Si te interesa practicar la meditación mindfulness visita la página principal de nuestro sitio web para ver las opciones que ofrecemos. Si quieres más información sobre la meditación mindfulness consulta estos otros artículos del blog: Introducción al mindfulness La meditación mindfulness como concentración y ecuanimidad La meditación como práctica transformadora Meditar es ser realmente nosotras mismas Cómo trabajar la ansiedad con la meditación mindfulness

  • Considerar a alguien como “diferente”

    En todas partes hay algún colectivo o etnia, alguna minoría, que tiene a un mayor porcentaje de su población encarcelada. Generalmente es un colectivo o una minoría que tiene una historia de exclusión y desprecio por parte de la población dominante. Cuanto más oprimido y marginado has estado, más traumatizado. Para abordar la cuestión hay que dirigirse a los elementos estructurales de la situación en las que se encuentra ese colectivo y cambiarlos, para lograr una justicia de facto. Es ese el trabajo político y social para combatir la discriminación y el racismo. En paralelo a trabajar por la justicia social en un plano político la meditación puede ayudar a deshacer sesgos raciales y culturales que discriminan a personas y colectivos por ser considerados diferentes. Aquí quería ofrecer dos prácticas de meditación cuya finalidad es acercar al que consideramos diferente, deshacer prejuicios, y sentir todo lo que nos une. Te invito primero a realizar unas respiraciones más profundas para comenzar a dirigir la atención hacia adentro. Lleva la atención al cuerpo y relaja cualquier tensión que puedas encontrar, permite que tu cuerpo y mente estén en calma. Ahora trae a la mente a una persona que sientes diferente a ti. No alguien con quien tengas un conflicto específico, sino alguien hacia quien sospechas que puedes tener algún prejuicio de algún tipo. Puede ser un colectivo marginado en tu sociedad, tal vez por cuestiones raciales, o identidad sexual, o condición social. Antes de continuar, siente tu intención, la intención de sentir interconexión, de permitirte ser inclusivo. Ahora, haz a esta persona o ser diferente más presente en tu mente. Imagínatela, visualízala, y nota cualquier barrera que pueda estar apareciendo, cualquier distancia que ya sientes de entrada. Quizá ves ya un juicio que tienes hacia esta persona. Quizá sientes que esa persona y su grupo colectivo son, de alguna manera, menos inteligentes, o éticos, o atractivos, o importantes, o respetuosos, o educados, o capaces que tú. Quizá hay un hábito de culpar al colectivo al que pertenece esta persona de causar daño. Profundiza ahora en tu investigación, intentando descubrir realmente, ¿cómo es esta persona? ¿Cómo es ser esta persona? Pregúntale a la imagen que tienes en la mente, ¿cómo es ser tú? ¿Cuáles son tus esperanzas y anhelos en la vida? ¿Son metas individuales? ¿Son aspiraciones colectivas, sociales? Y, ¿cuáles son tus miedos? ¿Cuál es tu dolor? De nuevo, a nivel individual o colectivo. Preguntando en profundidad, ¿qué te resulta doloroso? ¿Dónde duele? Puedes preguntar, ¿qué necesitas? ¿Qué quieres que ocurra? ¿Qué es lo que este ser más necesita de ti, de otros, de la sociedad? Y siente simplemente a tu corazón respondiendo activamente con apertura, con energía, con cuidado, con la intención de ser de ayuda. Puedes incluso imaginarte a ti mismo proporcionando ayuda, de un modo activo. Y desde dentro de ti, haz espacio para la comprensión, respeto, cuidado, acompañamiento. Ampliando el campo para incluir a todos los que, de alguna manera, han sido dejados de lado, quienes de algún modo son marginados, oprimidos, relegados, son considerados de alguna manera como inferiores, sintiendo como todos los seres te son cercanos. Y al meditar, puedes ampliar el campo y sentir a todo el mundo colectivamente en este espacio, compartiendo la intención de que nadie sea discriminado, maltratado, excluido. -------------- Ahora veamos una segunda meditación para contrarrestar el convertir a alguien en el “otro”. Además de las barreras a conectar con ciertos colectivos debido al condicionamiento social también aparecen barreras cuando tenemos alguna necesidad de seguridad, satisfacción o conexión que no está siendo atendida. Del mismo modo podemos perder la conexión con otros y erguir barreras cuando hay miedo o trauma, cuando nos hemos sentido excluidos o maltratados. La siguiente meditación pretende fomentar pues un sentido de la realidad del otro, salir de las proyecciones y de las respuestas condicionadas por el miedo y el deseo y veamos realmente a la otra persona. Puedes hacer la meditación en pareja, con la otra persona delante de ti o imaginándotela. Tal vez alguien con quien has tenido un conflicto o hacia quien sientes un resentimiento o alguien que te resulta indiferente, conocido o desconocido. Siente la presencia de esta otra persona y haz las siguientes reflexiones permitiéndote sentir las palabras profundamente. Esta persona tiene un cuerpo, un corazón, una mente, igual que yo. Esta persona tiene sentimientos, emociones y pensamientos, igual que yo. Esta persona ha experimentado dolor físico y emocional, al igual que yo. Esta persona a veces ha estado triste, decepcionada, enfadada, dolida, al igual que yo. Esta persona se ha sentido a insuficiente o inadecuada, al igual que yo. Esta persona se preocupa y se asusta, al igual que yo. Esta persona se morirá, al igual que yo. Esta persona ha querido amistad, al igual que yo. Esta persona está aprendiendo de la vida, al igual que yo. Esta persona quiere ser cariñosa y buena con los demás, al igual que yo. A esta persona le gustaría estar satisfecha con lo que la vida que está viviendo, al igual que yo. A esta persona le gustaría estar libre de dolor y de sufrimiento, al igual que yo. Esta persona desea estar segura y sana, al igual que yo. Esta persona desea ser feliz, al igual que yo. Esta persona desea ser amada, al igual que yo. Esta persona está intentando navegar la vida lo mejor que puede, al igual que yo. Ahora, deja que aparezcan deseos de bienestar: Que esta persona tenga la fuerza, recursos y el apoyo social para navegar las dificultades de la vida con facilidad. Que esta persona esté libre de sufrimiento y sus causas. Que esta persona sea feliz y esté en paz. Que esta persona sea amada... porque esta persona es un ser humano, al igual que yo. Al ver los lugares que nos causan pesar vemos también los lugares que causan pesar a otras personas, ver las dificultades con las que tenemos que lidiar es una oportunidad para comprender aquello con lo que los demás también tienen que lidiar. "Al igual que tú", quieren abrirse, solo para ver cómo al igual que tú se cierran después; como nosotros, tienen la capacidad de ser felices, y por ignorancia se pierden en otras cosas. Podemos ver que todos queremos ser felices, pero nos perdemos con mucha frecuencia en estrategias poco saludables. Al observar nuestras propias vidas no se trata de criticarnos por caer con frecuencia o de vez en cuando en una mirada reducida del otro, solo darnos cuenta de lo que ocurre cuando estamos estresados o preocupados en nuestras relaciones. Observar cómo nos sentimos cuando nos sentimos desconectados de los demás para cultivar intencionadamente la conexión con el otro.

  • La meditación como práctica transformadora

    "Hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y puedes llamarlo destino". Carl Gustav Jung Generalmente creemos que lo que nos falta para ser felices es lograr algo, cierta cosa, tal vez una relación profunda con alguien, o un trabajo con sentido, o tener suficientes medios para poder dejar de preocuparnos por el dinero. Todas esas cosas son muy valiosas, y pueden tener efectos positivos en nuestra vida, pero tal vez no. No es tan claro. Sabemos que un 70% de las personas a las que les toca la lotería acaban pobres, y que alrededor de la mitad de los matrimonios acaban en divorcio. Lo que era muy bueno en un momento más adelante puede ser la fuente de nuestros mayores problemas. George Harrison dijo que lo bueno de hacerse muy rico y famoso es que ya no buscas ahí la felicidad, ya no estás sujeto a ese espejismo. Con la meditación miramos adentro. No al pasado o a nuestro diálogo interno, sino a nuestra experiencia directa e inmediata. Entramos en contacto con nuestro cuerpo, nuestra respiración, y al calmar la mente podemos comenzar a ver cosas de las que no éramos conscientes. Al detenernos, y dejar de correr por unos instantes, comenzamos a ver todo lo que ocurre dentro de nosotros mismos. Pensamientos, sensaciones, sentimientos. La vida se expresa a través de nosotros constantemente y cuando nos paramos para observar lo que está apareciendo hay muchas sorpresas. Por un lado nos volvemos más serenos, más capaces de estar con cualquier experiencia sin reaccionar inmediatamente. Así, cuando conseguimos mantener la meditación en los momentos que aparecen emociones difíciles como ansiedad, o rabia, o juicio, o tristeza, fortalecemos nuestra capacidad de estar con estas emociones en lugar de escapar de ellas o reaccionar desde ellas. Por otro lado con la meditación establecemos una relación más íntima con nosotros mismos. Nos conocemos mejor. Vemos en más claridad cuando tenemos sentimientos difíciles o entramos en algún bucle de pensamiento negativo y cuando tenemos sentimientos y pensamientos que nos ayudan y nos dirigen hacia donde queremos. Así, nos familiarizamos con patrones de comportamiento, hábitos, y condicionamientos de los que no éramos conscientes. Al fortalecer por medio de la meditación nuestra capacidad de observar nuestra vida interior sin ser arrastrado por ella, sin reaccionar a lo que pensamos y sentimos de un modo tan inmediato, comenzamos a adquirir cierta libertad sobre nuestros hábitos de pensamiento y nuestras reacciones emocionales automáticas. Aplicando discernimiento podemos dejar ir ciertas emociones y pensamientos cuando ya no sirven y seguir y fomentar los pensamientos y emociones que sacan lo mejor de nosotros mismos. Si conseguimos encaminar la práctica de la meditación hacia una presencia plena se puede convertir en una experiencia transformadora. Nos permite descubrir y recorrer nuestro propio camino de liberación, poniéndonos en contacto con nuestra propia esencia y mostrándonos como soltar las cosas que nos hacen perdernos una y otra vez. Si te interesa practicar la meditación mindfulness visita la página principal de nuestro sitio web para ver las opciones que ofrecemos. Puedes encontrar más información sobre la meditación mindfulness en los siguientes artículos: Introducción al mindfulness 4 aspectos del mindfulness La diferencia entre meditación y mindfulness La meditación mindfulness como concentración y ecuanimidad La meditación como práctica transformadora La meditación mindfulness y las emociones Meditar es ser realmente nosotras mismas Cómo trabajar la ansiedad con la meditación mindfulness

  • Kindness de Naomi Shihab Nye

    Before you know what kindness really is you must lose things, feel the future dissolve in a moment like salt in a weakened broth. What you held in your hand, what you counted and carefully saved, all this must go so you know how desolate the landscape can be between the regions of kindness. How you ride and ride thinking the bus will never stop, the passengers eating maize and chicken will stare out the window forever. Before you learn the tender gravity of kindness you must travel where the Indian in a white poncho lies dead by the side of the road. You must see how this could be you, how he too was someone who journeyed through the night with plans and the simple breath that kept him alive. Before you know kindness as the deepest thing inside, you must know sorrow as the other deepest thing. You must wake up with sorrow. You must speak to it till your voice catches the thread of all sorrows and you see the size of the cloth. Then it is only kindness that makes sense anymore, only kindness that ties your shoes and sends you out into the day to gaze at bread, only kindness that raises its head from the crowd of the world to say It is I you have been looking for, and then goes with you everywhere like a shadow or a friend. La Bondad, Naomi Shihab Nye - 1952- Antes de que sepas realmente lo que es la bondad debes perder cosas, sentir como el futuro se disuelve en un momento, como la sal en un caldo insípido. aquello que sostenías en tu mano, con lo que contabas y guardabas con tanto cuidado, todo eso debe irse para que sepas lo desolado que puede llegar a ser el paisaje entre las regiones de la bondad. Como viajas y viajas, pensando que el autobús nunca parará, los viajeros comiendo maíz y pollo mirarán por siempre a través de la ventana. Antes de conocer la tierna gravedad de la bondad, debes viajar donde el indio con un poncho blanco yace muerto al lado de la carretera. debes ver cómo este podrías ser tú, cómo él también era alguien que viajaba por la noche con planes y con el simple aliento que lo mantenía vivo. Antes de que conozcas la bondad como lo más profundo de tu interior, debes conocer la dolorosa tristeza como la otra cosa más profunda. Debes despertar con tristeza. Debes hablarle hasta que tu voz encuentre el hilo de todas las penas y así veas el tamaño de la tela. Entonces la bondad será lo único que tenga sentido, sólo la bondad que ata los cordones de tus zapatos y te envía afuera a detener la mirada en un pedazo de pan, solo la bondad que eleva su cabeza entre la multitud del mundo para decir “es a mí a quien estabas buscando”, y desde entonces irá contigo a todas partes como una sombra o un amigo.

  • El inquebrantable de Rashani Rea

    Hay un estar roto de lo cual sale lo irrompible, una devastación de la que florece lo indestructible. Hay un dolor, más allá de todo duelo, que lleva a la dicha y una fragilidad de cuyas profundidades emerge una fuerza. Hay un espacio hueco, demasiado vasto para las palabras, por el que pasamos con cada pérdida, y cuya oscuridad vuelve sagrado nuestro ser. Hay un grito más profundo que todo sonido, cuya hoja afilada traspasa el corazón. Y mientras nos abrimos hacia este lugar interior, inquebrantable y sano, aprendemos a cantar The Unbroken There is a brokenness out of which comes the unbroken, a shatteredness out of which blooms the unshatterable . There is a sorrow beyond all grief which leads to joy and a fragility out of whose depths emerges strength. There is a hollow space too vast for words through which we pass with each loss, out of whose darknesswe are sanctioned into being. There is a cry deeper than all sound whose serrated edges cut the heart as we break open to the place inside which is unbreakable and whole, while learning to sing.

  • La vulnerabilidad

    El dolor de las separaciones que vivimos, la decepción de no conseguir cosas que queremos, la insatisfacción con nuestra situación actual, la esperanza constante en algo mejor son algunas de las condiciones fundamentales que nos definen como seres humanos. Pero esta vulnerabilidad también es nuestro regalo: nos permite comprender a otros; hace posible ponernos en la piel del otro. Cuanto más aprendemos a estar con nuestro sufrimiento, más nos volveremos capaces de conectar con otras personas. (A fearless heart, Thupten Jinpa) Para poder establecer una relación sana con nuestra vulnerabilidad, el primer paso es reconocerla. Reconocer que la vida humana tiene una parte dolorosa, difícil. Que las separaciones, los finales nos desgarran. Reconocer nuestra vulnerabilidad es un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia los demás. Requiere un gran coraje, pero tiene una gran recompensa. Permite que los demás también se abran, también se sientan cómodos para mostrar su propia vulnerabilidad. Mostrar las dudas de si estoy haciendo lo correcto, sobre qué debería hacer para vivir una vida plena, sobre qué quiero hacer, ofrece al otro el espacio para reconocer sus propias dudas. Damos al otro la tranquilidad de saber que no está solo, que no tiene que sentirse deficiente, que no está solo en sus inseguridades sobre si su vida vale la pena. La tristeza por no haber hecho cosas que ahora creemos que deberíamos haber hecho, la nostalgia de cosas que nunca volverán, los remordimientos y las culpas, no son defectos nuestros, son parte de la vida humana. Reconozcamos el dolor del ser humano, es el primer paso para sanar juntos. Al reconocer que no todo va bien todo el tiempo nos damos un respiro, y se lo damos a los demás. Si aceptamos nuestra vulnerabilidad aceptamos la del otro. Si entendemos que nuestro sufrimiento merece compasión sentiremos compasión también por el sufrimiento del otro. Desde pequeños se nos manda reprimir nuestras emociones, no mostrarlas, no sentirlas. Se nos hace creer que es vergonzoso sentir ciertas cosas, o no deberíamos sentir otras. Esa educación sentimental no es suficientemente cuidadosa. No contempla lo que hay debajo de muchos de nuestros sentimientos. La rabia muchas veces esconde un dolor que debería ser acogido. Detrás de la procrastinación puede haber miedo o vergüenza. Pero como el impulso de agradar y encajar nos hizo dejar de estar conectados con lo que realmente sentimos perdiendo parte de nuestra autenticidad. Conocer nuestras propias estrategias para no sentir nuestra vulnerabilidad es crucial para poder salir de los hábitos que hemos ido adquiriendo. Quizá cuando sentimos alguna emoción difícil, nos sentimos rechazados, o solos, o mucho miedo, nos lanzamos adelante, a la siguiente cosa, nos decimos que no tenemos tiempo para quedarnos sufriendo, que hay que ser fuerte, o miramos a otro lado, y nos decimos que no deberíamos quejarnos, que nos va bien. Lo más frecuente es que sintamos un momento pero rápidamente dejemos de lado la emoción difícil, dejando de lado, sin atender esa emoción difícil y el sufrimiento que conlleva sentirla. La compasión es el camino de vuelta, sostener con suavidad el dolor de nuestros corazones rotos, de nuestras perdidas y miedos más profundos. Cuando conseguimos sostener todos esos sentimientos que hemos dejado de lado, la inadecuación, la vergüenza, en un intento por presentar una imagen que los demás aprueben, comienza un proceso de sanación, de integración de las partes más sensibles que hemos abandonado. Partes que no solo llevan nuestro sufrimiento sino que también son las que más sienten la alegría y la felicidad de nuestras vidas.

  • Una carta de defensa de Jack Gilbert

    Tristeza por todas partes. Masacres por todas partes. Si no hay bebés pasando hambre en un lugar, están pasando hambre en otro. Con moscas en sus rostros. Pero apreciamos nuestras vidas porque eso es lo que Dios quiere. Si no fuese así, no serían tan bellas las mañanas antes de los amaneceres de verano. El tigre de bengala no tendría una forma tan espléndida. Las mujeres pobres en la fuente se están riendo juntas entre el sufrimiento que conocieron y el horror en su futuro, riendo y sonriendo mientras alguien en la aldea está muy enfermo. Hay risa todos los días en las terribles calles de Calcuta, las mujeres ríen juntas en las jaulas de Bombay. Si negamos nuestra felicidad y resistimos nuestra satisfacción, disminuimos la importancia de su privación. Debemos tomar el riesgo de deleitarnos. Podemos prescindir del placer, pero no del deleite. No de la satisfacción. Debemos mantenernos obstinados en aceptar nuestra alegría en la implacable caldera del mundo. Hacer de la injusticia la única medida de nuestra atención es alabar al Diablo. Si la locomotora del Señor nos atropella, debemos dar gracias porque el fin fue grandioso. Debemos reconocer que habrá música, a pesar de todo. Estamos de pie otra vez en la proa de un pequeño barco anclado tarde en la noche en el puerto diminuto, observando la isla adormecida. La orla marítima son tres cafeterías cerradas y una luz abierta ardiendo. Escuchar el leve sonido de los remos en el silencio mientras el bote sale lentamente y después retorna vale realmente todos los años de tristeza que están por venir. Traducción del original inglés Brief for the Defense de Jack Gilbert.

  • Respirar el dolor del mundo

    La meditación puede ofrecer algunas maneras de lidiar internamente con la situación actual. Las numerosas crisis ecológicas que asolan el planeta están generando una tensión y estrés del que no podemos escapar. Cada uno de nosotros se encuentra en la tesitura de ver como responder a esta situación.* La respuesta más extendida es sin duda mirar para otro lado. Al no saber como lidiar con el dolor del mundo decidimos distraernos para escapar de la incomodidad o de la impotencia que sentimos cuando no vemos que podemos hacer que sea significativo. Pero al decidir dejar de atender los problemas que atraviesan otros seres humanos y el planeta nos aislamos todavía más y perdemos nuestro sentimiento de pertenencia. Permitir que el dolor del mundo nos atraviese nos devuelve pues la conciencia de que somos parte de una red mayor de vida. No somos átomos separados, frágiles, en competición con otros, sino seres atravesados de relaciones con otros seres y elementos. La Tierra no es nuestro entorno, somos parte de la Tierra. Para recuperar la conexión podemos practicar una simple apertura, como en el siguiente ejercicio de “respirar a través” ofrecido por One Earth Sangha en la formación Ecosattva a partir de una meditación budista para desarrollar la compasión. Relajate. Céntrate en tu respiración… visualiza la respiración como un flujo entrando por la nariz, bajando por las vías respiratorias hasta los pulmones e imagínate un agujero en el fondo de tu corazón. Visualiza el flujo de respiración pasando por tu corazón y saliendo por ese agujero para reconectarte con la red mayor de vida a tu alrededor. Deja que esta corriente de respiración, al atravesarte, aparezca como un bucle dentro de la vasta red la vida, conectándote con ella… sigue respirando… Ahora abre tu mente al sufrimiento que está presente en el mundo. Suelta por un momento todas las defensas y ábrete a reconocer ese sufrimiento. Deja que aparezca tan concreto como sea posible… imágenes concretas de tus semejantes sufriendo dolor y pena, atemorizados y solos, en prisiones, hospitales, campamentos de refugiados… no hace falta que te esfuerces por visualizar estas imágenes, están presentes debido a tu interexistencia. Relájate y deja que vengan a la superficie, inspíralas… las extensas e innumerables dificultades de tu prójimo y tus hermanos y hermanas animales, mientras nadan los mares y vuelan los cielos de este planeta afligido. Respira en ese dolor como una corriente oscura, subiendo por la nariz, bajando por la tráquea, pulmones y corazón, y fuera de nuevo a la red del mundo… por ahora no hagas nada, solo deja que pase por tu corazón… sigue respirando… asegúrate de que la corriente fluye a través de ti y sale de nuevo; no te agarres al dolor… entrégalo por ahora a los recursos sanadores de la amplia red de la vida… Con Shantideva, el maestro de meditación budista, podemos decir, “que todas las penas maduren en mí.” Ayudamos a que maduren al dejar que pasen por nuestros corazones, haciendo un rico y potente compostaje de toda nuestra tristeza, para que podamos aprender de ella, promoviendo nuestro conocer más amplio, colectivo. Si sientes un dolor en el pecho, una presión en la caja torácica, está todo bien. El corazón que se abre contiene todo el universo. Tu corazón es así de grande. Confía en él. Sigue respirando. Esta meditación guiada sirve para realizar el proceso de respirar a través del sufrimiento, el cual, una vez aprendido puede ser útil para muchas situaciones de la vida cotidiana que nos enfrentan con información dolorosa. Al respirar a través de las malas noticias, en lugar de oponernos a ellas, podemos dejar que fortalezcan nuestra sensación de pertenencia en la red más amplia de ser. Nos ayuda a mantenernos alerta y abiertos, ya sea leyendo noticias difíciles, recibiendo una crítica dura, o simplemente estando presente para una persona que sufre. Esta práctica puede ayudar a evitar de desgaste emocional y burnout de activistas y cuidadores que lidian de modo directo con el dolor de nuestros tiempos y de nuestros hermanos y hermanas. Recordando la naturaleza colectiva tanto de nuestros problemas como de nuestro poder, nos ofrece una cuota sana de humildad. También previene el sentimiento de superioridad moral. Viendo que el dolor del mundo viene con el valioso y rico sentimiento de pertenencia, podemos permitir que moldee nuestras acciones sin necesitar infligirlo como un castigo en otros que, en este momento, están menos comprometidos.

  • Más allá de las mil cosas

    Puedes nutrir el alma leyendo Antígona o La Odisea, sentir como sobrevuelas mundos imaginarios que te profundizan en tiempos remotos. Puedes visitar templos sagrados que se elevan al cielo, montañas inmemoriales descansando en la Tierra, expresar con el lápiz, con el pincel, con la voz, con el cuerpo, los mayores anhelos del ser humano. Ser como Sófocles, Homero, despertar la creatividad de los demás, su ingenio. Puedes navegar mares tempestuosos, volar en globo, realizar las mayores hazañas. Convertirte en heroína, héroe recordado por milenios, ejemplo a seguir de las generaciones futuras. Unirte a los grandes movimientos por la justicia, por la supervivencia de la especie, de la vida, fomentar el desarrollo de las virtudes más elevadas. Puedes adentrarte en las profundidades de la psique humana, probar las drogas más intensas, estudiar la mente, el comportamiento humano, dedicar la vida a aliviar el sufrimiento y la desesperación que pueden apoderarse de las personas. Pero quizá un día, en el lecho de muerte, te cuestiones algo, sientas que dejaste de lado algo más urgente. Quizá sí hay algo más urgente. Quizá es dejarlo todo, dejarse ir, soltar el timón, entregarse, sentir debajo de las mil cosas lo que siempre nos sustentó.

  • Mindfulness socialmente comprometido II

    Se ha definido a la meditación mindfulness como un pájaro con dos alas; la atención, la claridad a lo que está ocurriendo, la apertura, la capacidad de estar con la experiencia presente, y por otro lado la ternura, la gentileza, la compasión, la benevolencia, el amor. En el post "Mindfulness socialmente comprometido" dijimos que el mindfulness podía servir para desarrollar la capacidad de los colectivos más afectados por las desigualdades de regularse emocionalmente, ser capaces de lidiar con las dificultades de su situación, y también para ayudar a las personas encargadas de trabajar con estos colectivos a no mirar a otro lado, a conseguir mirar toda la injusticia y el dolor que hay ahí, para poder responder a él con claridad. En este post me quería detener en la capacidad del mindfulness socialmente comprometido de aliviar la situación de los más desfavorecidos de una sociedad, presos, o de las personas sin hogar, drogodependientes y otros colectivos marginados. Sabemos que la gente con problemas crónicos de salud mental, por lo general, procede de entornos de elevado estrés y/o bajo altruismo y cuidados, que estos entornos que afectan de modo significativo al desarrollo físico y psíquico (Cozolino, 2007, Gerdhardt, 2004; Teicher, 2002). En concreto se observa que como consecuencia de las difíciles experiencias que han vivido aquellos de nosotros que han crecido en estos entornos podemos resultar especialmente afectados, por la vergüenza, la auto-crítica y/o el odio hacia sí misma y puede que nos resulte enormemente difícil abrirnos a la bondad de los demás o ser amable consigo misma (Gilbert, 1992, 2000a, 2007c,; Gilbert & Procter, 2006). Por tanto, trabajar con las prácticas del corazón es especialmente beneficioso para estas poblaciones, así como con la población reclusa como observa la mayoría de profesores de meditación que trabajan en el ámbito penitenciario. Cambiar las condiciones sociales de los más desfavorecidos a través de las políticas públicas, promoviendo la justicia social y una verdadera igualdad de oportunidades es fundamental para erradicar las causas del malestar físico y psicológico de las poblaciones desfavorecidas. Creemos que combinar la acción política con la promoción de herramientas como la meditación para contrarrestar los efectos de vivir en entornos sociales difíciles puede hacer avanzar el cambio social y potencializar la aparición de una mayor participación política entre la población afectada, ofreciendo al mismo tiempo una visión más amplia de los efectos colectivos de las políticas sociales.

  • Despertando juntos

    Estamos casi siempre reaccionando de modo automático a lo que ocurre a nuestro alrededor... y en nuestro interior. Si sentimos alguna incomodidad, algún sentimiento medianamente problemático, de modo automático buscamos alguna distracción, algún placer inmediato, comida, café, encender el ordenador, medios sociales, canal de noticias, etc. Cuando sentimos alguna emoción difícil salimos disparados hacia alguna otra cosa en lugar de permitirnos sentir lo que ocurre y habitar nuestra experiencia. Este es el comportamiento humano más común, y la meditación nos invita a volvernos más conscientes de todo lo que sentimos, lo que hacemos, cómo vivimos y cómo escapamos. Despertar de la ensoñación es volvernos más libres de nuestras reacciones automáticas, de los hábitos y patrones en los que caemos. Volvernos más conscientes nos hace más capaces de decidir, de escoger otro camino de acción que se corresponda más con nuestras mejores aspiraciones, en lugar de limitarnos a ir por la vida evitando el mayor número posible de experiencias negativas o disfrutar el máximo número posible de experiencias placenteras. En lugar de tirar adelante siguiendo los hábitos que hemos ido adquiriendo, distrayéndonos con esto y aquello, buscando esta satisfacción o aquella, más reconocimiento, admiración, dinero, o esperando a las siguientes vacaciones, en vez de escapar del miedo de estar solo, de envejecer, de no tener nada, podemos vivir de un modo más auténtico, más pleno, aceptando todas nuestras experiencias y sensaciones, afrontando nuestro dolor y el sufrimiento a nuestro alrededor, para vivir de un modo completo, real, y despertar así nuestra compasión. Y es ahí, cuando no dejamos nada fuera, cuando sentimos la plenitud de la vida y podemos traer realmente lo que llevamos con libertad y conciencia. Esta es la responsabilidad que tenemos con nosotras mismas y con las demás, ahí está el verdadero desafío. Dejar de huir, dejar de escondernos detrás de los hábitos y las costumbres, habitar el cuerpo para dejar que las cargas y dolores que hemos ido acumulando por vivir de un modo inconsciente puedan liberarse, prestar atención para saber qué nos hace mal de nuestro propio comportamiento y salir así de dinámicas negativas y repetitivas. Y no es solo nuestra propia libertad la que está en juego, en el camino descubrimos que al encarar las experiencias difíciles que cargamos también se transforman las relaciones a nuestro alrededor, abriendo espacios que también hacen posible que otros se liberen. Y es que cuando decidimos prestar atención a lo que hay en cada momento se abre un espacio que los demás también perciben. Sienten que les estamos dando nuestra presencia, ofreciendo un espacio que les invita a estar presentes también y vivir esa magia del encuentro con el otro, más allá de nuestras agendas personales y de nuestros ensimismamientos más estrechos. Los demás dejan de ser actores secundarios de la película de nuestra vida que nos ayudan o nos obstaculizan en la persecución de nuestros objetivos, para pasar a ser seres plenos con sus propios anhelos, virtudes, miedos, sufrimientos y fortalezas. Esa es la gran paradoja y lo bonito de la meditación. Parecía que solo estábamos entrando en nosotros mismos para sentirnos mejor y al poco tiempo descubrimos que comienza a abrirse nuestra perspectiva, se deshacen nudos de contracción y comenzamos a abrirnos a otras personas, a liberarnos de cargas y resentimientos que nos cerraban al mundo y encerraban en nosotros mismos.

  • Entreacto - Ángel González

    Nuestra relación con la vida está amortiguada para que no sintamos la plenitud del miedo y la tristeza de saber que un día perderemos a los seres queridos y moriremos nosotros también. Nos hemos anestesiado porque cuando de pequeños comprendimos la mortalidad realmente no éramos capaces de lidiar con ella. Como no podíamos soportarlo bloqueamos ese miedo y tristeza. Al hacerlo cerramos también partes valiosas de nosotros, sensibles, partes que nos hacen sentir plenamente la vida. Para poder vivir plenamente hay que aceptarlo todo. Intelectualmente todo el mundo sabe que la vida va a acabar, pero hay que sentir en el cuerpo la transitoriedad de la vida para que ese conocimiento se vuelva transformador. Las verdades tienen que ser sentidas para ser relevantes. Reconociendo nuestros miedos más profundos, amando y cuidando nuestras vulnerabilidades más delicadas, comenzamos a liberar la carga. Al final es acogiéndolo todo donde está la salida, para de nuevo sentir toda la vida de golpe, rindiéndole los honores, alabándola, decidiendo cuidarla, reconociendo que todo importa, que la eterna despedida es la otra cara de una presencia magnífica . ENTREACTO No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que —es evidente— disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo: «no», mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda Estoy haciendo las paces con todo. Con la vida. Moriremos, yo, y todos mis seres queridos. La muerte está siempre ahí. No es un acto heroico lo que nos salva, no es luchar contra el miedo y vencerlo, sino abrazarlo. Ahí está el coraje, en bajar los brazos. Aceptar la vida, tal y como la encontramos, sin excusas, sin pedir explicaciones, sin negociar con las mentiras.

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