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Observar los pensamientos

  • Foto del escritor: Sebastián Porrúa
    Sebastián Porrúa
  • 28 nov 2024
  • 3 min de lectura

Actualizado: 19 jun

La meditación nos ayuda a darnos cuenta de qué está ocurriendo dentro de nosotros, qué estamos experimentando en el momento.


Cuando comenzamos a practicar meditación y buscamos sostener la atención en algún punto, ya sea la respiración o una sensación corporal, tarde o temprano aparecen con sigilo pensamientos que nos llevan de viaje hacia lugares bien distantes. Nos subimos sin darnos cuenta al tren de pensamientos y somos llevados de aquí para allá sin ninguna sensación de control.


Con la meditación, al volver una y otra vez al objeto de concentración que hayamos escogido, desarrollamos una mayor capacidad de no ser arrastrados por los pensamientos en todo momento. Nos comenzamos a liberar de la seducción inmediata de los pensamientos y por momentos conseguimos decir "no". Una manera de facilitar esa negación a dejarnos hipnotizar por los pensamientos es preguntarnos "¿Qué pensaré ahora? ¿Cuál será el siguiente pensamiento?".


Y una vez ha aparecido puede ayudar nombrarlo. "Pensando", "pensamiento". O podemos ser más exactos y catalogarlo, "juicio", "fantasía", "anticipación", recuerdo". Notar y nombrar fortalece nuestra capacidad de observación.


Y otra cosa que notamos al ir desarrollando nuestra capacidad de observar nuestros pensamientos es que la mayoría son pensamientos que hacen referencia al pasado o al futuro. Y quizá vemos también que además de ser principalmente recuerdos o fantasías sobre lo que ocurrirá más adelante casi siempre son autoreferenciales. Dicen algo sobre nosotros mismos, sobre nuestra identidad como narrativa. Una cascada constante de cosas que hicimos, que nos hicieron, que dijimos, que nos dijeron, que queremos hacer, que no queremos que ocurran.


La capacidad de observación se desarrolla al ir volviendo una y otra vez a la respiración oa las sensaciones del cuerpo y también al ir desarrollando una actitud de imparcialidad, de no juzgar lo que encontramos. Mantener una actitud ecuánime, curiosidad y apertura hacia lo que los contenidos de nuestro pensamiento y emociones también es crucial para no ser arrastrados por ellos.


Con la práctica comenzamos a notar, primero durante las sesiones de meditación y luego en nuestro día a día, los momentos en que nos perdemos en algún tren de pensamientos, de recuerdos y anticipaciones, y comenzamos a ser capaces de bajarnos y volver a la respiración o al cuerpo. Vemos que tenemos el poder de no seguir esa lamentación, ese remordimiento, esa autocrítica, esa historia de por qué las cosas no están bien, que podemos soltar esos pensamientos y emociones y volver a nuestra experiencia del momento.



Si te interesa desarrollar la capacidad de observar tus pensamientos a través de la meditación mindfulness visita la página principal de nuestro sitio web para ver las opciones que ofrecemos.


Para acabar un poema de Julia Fehrenbacher:


NO SOY ESTOS PENSAMIENTOS.

Me olvido una y otra vez

que no soy estos pensamientos.

No soy estos pensamientos.

No soy ese agachado en la esquina,

asustado a decir lo que piensa,

Ni ese sentado en el banco

mientras los otros niños juegan,

ni ese trueno que explota: 

No perteneces aquí.

No soy el temblor que susurra:

Shhh, mantente en silencio, mantente pequeña.


Me olvido una y otra vez

que no soy estos pensamientos.

No soy estos pensamientos.

No estas manos que vacían

y llenan, llenan y vacían,

no este cuerpo que se arruga,

se vuelve gris, sufre dolores, se rompe.

Soy ese algo que levanta la mano temblorosa

Y habla igualmente, que se levanta del banco

y se une a ellos en el juego,

ese algo que me levanta del duro, frío suelo,

dirige la mirada al sol y dice:


¿Ves este cielo, esta asombrosa afluencia de luz?

Esto. Esto, mi amor,

es lo que eres.



 
 
 

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